Esta semana, como bien indica el título de la publicación, vengo a tratar el tema de la cantidad versus la calidad. Desde la revolución industrial la producción de mercancías se ha acelerado debido al uso de maquinaria, que fue sustituyendo con el paso del tiempo a la manufactura y la producción artesanal. Con el tiempo, las cadenas de montaje al estilo fordista invadieron las fábricas, produciendo en masa mercancías que, si bien eran muchas, aumentando la productividad, su calidad respecto al trabajo manual quizá no era superior. Esta manera de producir afecta a nuestro modo de vivir, pues consideramos que debemos ser productivos, rendir al máximo, rendir rápido, rendir mucho. El modo de producción no se queda solamente en nuestros espacios de trabajo, sino que acaba afectando a nuestras vidas. Vivimos en un mundo donde la inmediatez es una prioridad, la rapidez, el aquí y el ahora. Lo mismo ocurre, sin duda, con la educación. Concretamente, mi crítica va dirigida al uso del blog...
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